El Gobierno ordena retirar el Monumento a los Rumanos Caídos de Majadahonda

El Gobierno ordena retirar el Monumento a los Rumanos Caídos de Majadahonda

El ministro Ángel Víctor Torres anunció la medida el martes en rueda de prensa en Madrid, junto a la incorporación al catálogo de otros tres vestigios franquistas en Tenerife, Murcia y Almería.

El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha acordado la incorporación al catálogo de símbolos contrarios a la Memoria Democrática del Monumento a los Rumanos Caídos de Majadahonda. El ministro del ramo, Ángel Víctor Torres, lo anunció el martes en rueda de prensa en Madrid. "Retirar estos vestigios es un acto de dignidad democrática y una garantía de que las nuevas generaciones no hereden espacios públicos presididos por la exaltación del odio y la dictadura", afirmó.

El Monumento a los Rumanos Caídos fue inaugurado en 1970 para homenajear a Ion Mota y Vasile Marín, dirigentes de la Guardia de Hierro rumana fallecidos en 1937 mientras combatían junto a las tropas franquistas. Según el Ministerio, la Guardia de Hierro constituyó "una organización de ideología fascista, ultranacionalista y antisemita, colaboradora del régimen nazi y responsable de la persecución y violencia contra minorías y opositores políticos en Rumanía". La Comisión Técnica de Expertos ha acreditado que el monumento "constituye una exaltación del fascismo europeo y del franquismo" y que durante décadas ha sido lugar de concentración de grupos de extrema derecha.

Las resoluciones fueron adoptadas tras el análisis de la Comisión Técnica de Expertos prevista en el Real Decreto 1040/25. El Ministerio indicó que continúa trabajando en el estudio de más vestigios y que están en curso los procedimientos relativos a la Cruz de los Caídos de Cáceres y al Monumento a las Víctimas del Crucero Baleares, en Palma.

Otros tres vestigios incluidos en el catálogo

Junto al monumento de Majadahonda, el Ministerio ha incorporado al catálogo otros tres vestigios. El Monumento a la Victoria de Santa Cruz de Tenerife, conocido popularmente como Monumento a Franco e inaugurado en 1964 para conmemorar la victoria del bando sublevado, es uno de ellos. El Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias ya había rechazado su declaración como Bien de Interés Cultural por considerar que "no concurren valores patrimoniales suficientes que justifiquen la conservación de un monumento cuya finalidad esencial es la exaltación de la dictadura".

Las otras dos resoluciones afectan a las inscripciones en honor a José Antonio Primo de Rivera en las catedrales de Murcia y Almería. En ambos casos, la Comisión Técnica ha concluido que los elementos mantienen un significado de legitimación simbólica de la dictadura y que la protección patrimonial de los inmuebles "no ampara la conservación de elementos de exaltación franquista".

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