El campo de golf
‘Las Rejas’ de Majadahonda, con 18 hoyos, consume la misma
cantidad de agua que una población de
20.000 habitantes.

En la
Comunidad de Madrid existen actualmente
30 campos de golf, la mayoría de 18 hoyos con una superficie entre 50 y 60 hectáreas. Con datos como estos, las grandes extensiones de terreno que genera un campo de golf logran ‘beberse’ al año hasta
18 millones de metros cúbicos de agua. Un consumo que podría compararse con el gasto anual de una ciudad de unos
200.000 habitantes.
Teniendo en cuenta que más de
1.000 millones de personas en todo el mundo
no tienen acceso al agua potable, la situación se acentúa considerablemente planteando cuestiones como: ¿hasta qué punto beneficia o no la construcción de enormes extensiones de césped como forma de
ocio y entretenimiento del hombre?.
La Comunidad de Madrid, de acuerdo con la normativa vigente, somete obligatoriamente a cada campo de golf que se construye a un procedimiento de
Evaluación de Impacto Ambiental. La
consejería de Medio Ambiente emitirá posteriormente un informe positivo o negativo en cada caso. De resultar positivo, éste irá sujeto a una serie de condiciones que deben ser cumplidas con el objetivo de
minimizar el impacto ambiental frente al elevado consumo de agua. Para lograrlo, el riego se basará en agua procedente
de depuradora.
Una cifra más. España es un
país seco, sin embargo, dispone de cuatro millones de hectáreas de regadío. Frente a los 3.000 euros anuales que puede necesitar una sola hectárea del primero, l
os campos de golf llegan a demandar 200.000 euros.
Campo del Golf ‘Las Rejas’

En torno a esto gira la
polémica sobre la conveniencia de ampliar el campo de golf ‘Las Rejas’ de Majadahonda, que comenzó el pasado mes de marzo, cuando
Juan Siguero, alcalde de
Boadilla del Monte, planteó la
posibilidad de ampliarlo en este municipio.
El
PSOE reaccionó alegando que tal construcción supondría un grave
ataque al medio ambiente . Podrían desaparecer
325 encinas y 19 hectáreas del monte, con unos 900 árboles. La transformación radical que sufre el paisaje y las técnicas constructivas tan duras que se utilizan
modifican el suelo y las aguas subterráneas debido principalmente a la contaminación de sus aguas y a la
sobreexplotación de acuíferos costeros. Además, todo campo de golf debe estar integrado en su totalidad en el ciclo del agua con una
perspectiva ecológica y con un conocimiento exhaustivo de su comportamiento y entorno.
Inicialmente, los populares creían en la legalidad de lo expresado en el
PGOU –Plan General de Ordenación Urbana-, que catalogaba la
zona como urbana. No obstante, el PSOE ha logrado que Siguero rectifique. Para ello se han valido de la
Ley Forestal 16/1995 que impide la construcción en Monte Preservado.
Miguel Aguado, portavoz socialista del Ayuntamiento boadillense, defendió que la zona es de
interés ambiental para toda la región y que su captación de aguas es demasiado alta. Actualmente
el proyecto está cancelado con el objeto de preservar la masa forestal.
Finalmente, también los alcaldes de
Pozuelo de Alarcón y Majadahonda –Gonzalo Aguado y Narciso de Foxá- han expresado su
renuncia unánime a la ampliación.

No es la única polémica suscitada por el campo de golf. En agosto
Manuel Fort, portavoz socialista de Majadahonda, denunció en el pleno del Ayuntamiento la
caída de bolas a las casas colindantes.
En definitiva, el campo de golf ‘Las Rejas’ siempre va acompañado de diatribas dialécticas, y sirve de
arma arrojadiza entre PP Y PSOE. Pero al menos esta vez
ha primado el interés natural frente al político, algo a lo que no nos tienen muy acostumbrados los políticos de nuestra comunidad.