En una sociedad en la que los libros de autoayuda proliferan
y en la que la información llega a casi todos a través de los medios de
comunicación, parece mentira que una enfermedad como la depresión sea todavía
un estigma social.
Pero la depresión se cura en el 80% de los casos y se trata
de un túnel en el que podemos caer todos y aunque parezca no tener salida, sí
la tiene.
Nadie es cruel con un enfermo de cáncer, entonces, ¿por qué ese
estigma ante la depresión? Dejemos de enmascararla y, sobre todo, plantemos
cara a los que por crueldad o ignorancia tildan al depresivo de loco.
Ánimo a
todos aquellos que ahora están atravesando ese túnel y no ven la salida. La
hay, se sale, se cura. Por favor, seamos todos más humanos con el dolor ajeno.