Pican con el martillo neumático a todas horas, camiones que ponen y quitan grandes contenedores a las 5:40 de la madrugada. Los trabajadores de la empresa que hace esta obra se comportan como si estuvieran trabajando en medio del campo y no en una calle entre casas bajas, descangan el escombro en alto al contenedor con una gran nube de polvo, todo ello sin miramiento alguno, te da la sensación que te están haciendo un favor por arreglar la acera y el precio es alto. Todos los vecinos sentimos una gran impotencia de no tener a donde recurrir.
Debería repartir el Ayuntamiento unas cajas de ansiolíticos para sobrevivir. Ya sabemos que las obras son necesarias, pero hay diferentes formas de hacerlas. Hay que pensar en la calidad de vida de las personas.
Este diario no asume como propias las opiniones difundidas a través de las colaboraciones y cartas al director que publica.







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