La Iglesia sufrió un intento de ignición el pasado domingo, cuando alguien colocó en su sistema de ventilación siete artefactos incendiarios con 14 litros de gasolina (ver). En ese momento la parroquia estaba llena de feligreses, entre ellos muchos eran mujeres, niños y ancianos; pero el párroco pudo salvar a tiempo la situación al percatarse del fuerte olor del gasóleo, lo que le permitió desalojar el edificio antes de que se desatara una catástrofe.
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