El juicio fue en 2001, y concluyó con doce años de prisión. Ignacio Rocha estaba compinchado con Laura Fernández, la ex mujer del conocido abogado. Ésta conoció a Rocha en un concesionario de coches de lujo, donde era vendedor. Pronto cogieron confianza y Fernández le habló de las infidelidades de su marido.
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