Estamos en recesión y desaceleración. La crisis económica causa
estragos. A los habituales efectos negativos sobre los trabajadores
obreros con unos 800.000 empleos destruídos, se une ahora el novedoso
y excepcional hecho de que la crisis se está cebando con las clases
medias, social y tradicionalmente productivas y pudientes.
En España, comerciantes, autónomos en general y pequeños empresarios,
vienen soportando una grave situación que se traduce en desaparición
de negocios. Cada día, mínimo, cierra un comercio en España. Asimismo,
el umbral de la pobreza supera el 16%, porcentaje en el que se incluye
a los niños -uno de cada cuatro es pobre- que mal sobreviven con unos
seis euros y pico al mes, cantidad que legalmente se reconoce como
indicadora de pobreza.
Miles de autónomos han cesado su actividad, y por provincias, Alicante
lidera la mayor destrucción de establecimientos comerciales y la más
elevada tasa de bajas de la Seguridad Social de trabajadores
autónomos. Sólo en esta provincia han cerrado sus negocios dándose de
baja de la SS unas 6000 personas en lo que llevamos de año, lo que
arroja una proporción aproximada de 500 bajas al mes, con un mínimo de
300 y un máximo de 600.
Por todo ello, las peticiones de ayuda a Cáritas se han incrementado
en un 45% respecto al año anterior. Y es que, los que antes eran
colaboradores ahora son usuarios de sus servicios de atención como
ropas y comida, principalmente. Gentes hasta hace poco de economía
media y que nunca se habían visto empobrecidas acuden a esta
organización a recibir ayuda de alimentos y ropas porque les falta
para cubrir tales necesidades básicas.
Para colmo de todos los males, la economía española no crecerá mas del
2 % e incluso en torno al 1 o 1'5 % y hasta algunos expertos auguran
que en el 2009 podría llegarse al crecimiento 0, todo lo cual
acarrearía una masiva pérdida de empleos y no habría creación de
puestos de trabajo. Es decir, estancamiento total, un panorama muy
crudo.
Y para paliar esta situación y minimizar los efectos de la crisis, hay
que luchar decididamente, arrimando el hombro entre todos: Estado,
autonomías, diputaciones, ayuntamientos; empresarios, trabajadores
y...familias. Desde el sector público, pasando por la economía privada
hasta llegar al último eslabón de la cadena que es la familia, -hogar
o economía doméstica- todos hemos de aplicar medidas contra la crisis
y la recesión.
El economista Luis Albentosa -Vocal del consejo de Administración de
la Comisión Nacional de la Energía- aboga por la flexibilidad laboral
a la baja y por reducir los precios para salir de la crisis. Este
experto considera -acertadamente por cierto- que se puede salir de
tres maneras. En el primer caso se saldría con rapidez y volvería a
crecer la economía. En el segundo, se mantendrían tasas bajas de
crecimiento. Y en el tercero, el peor, se produciría un hundimiento y
no habría remonte, como sucede en Italia. Así pues, los pronósticos se
realizarían en función de los comportamientos de los agentes
económicos, saliendo de la crisis más o menos deprisa en función de
esos comportamientos. Todo ello no sólo dependerá del Gobierno
Central, sino también de los agentes privados, sector potente y
determinante.
Añade este prestigioso economista que prácticamente existen dos
esenciales formas de salir de la crisis: ajustando los precios y las
cantidades, bajando los salarios y los precios de las viviendas. Es lo
que ocurre con el problema inmobiliario de un millón de viviendas
vacías por lo que no se puede recuperar el sector de la construcción.
Albentosa afirma con razón, que sólo podrán absorberse estas viviendas -ser vendidas- si se bajan sus precios de forma considerable, algo que
ya ha comenzado a practicarse aunque es algo pronto para comprobar su
efectividad y su recuperación.
Este experto asegura que si no se da una flexibilidad a la baja de los
salarios se sucederá mucho más paro. Además recalca que también deben
reducirse los precios. Albentosa afirma que España es ahora más pobre,
toda una realidad, y dice que tenemos que aceptarlo, pues de lo
contrario surgirán mayores dificultades.
El economista aboga por la flexibilidad laboral para evitar que se
sigan perdiendo puestos de trabajo y pone como ejemplo el que otras
economías occidentales bajando mucho más su Producto Interior Bruto
destruyan menos empleo que España.
Sin embargo, en una cosa discrepo con el economista Luis Albentosa
cuando ofrece la vía de la reducción de salarios para salir de la
crisis. Si los sueldos se bajan drásticamente -los jornales de
obreros y empleados trabajadores por cuenta ajena, el sector más
desfavorecido- miles o millones de españoles no podrán subsistir.
Bajar el coste del despido -en contra de la opinión de este experto-
produciría un aumento desorbitado del paro y nuevos pobres. A la
disyuntiva de Albentosa de recortar costes al estilo de 'carne o
pescado', es decir, o salarios o precios, a elegir; prefiero que el
Estado ordene aplicar la reducción de precios. Si los ingresos
disminuyen justo es que se reduzcan los precios, sobre todo de todo
aquello que es vital, básico y de primera necesidad. Y hablando de
reducciones... quienes más cobran, como políticos, ricos empresarios y
altos funcionarios, deberían dar ejemplo reduciéndose sus sueldos pues
no basta con 'congelarlos'.
Y a quienes menos poseen que no les reduzcan sus sueldos. Y que bajen
la gasolina, los alimentos, la ropa, la luz y el gas, entre otras
necesidades. Apretémonos el cinturón pero que no paguen justos por
pecadores, que no sufran ni se sacrifiquen como siempre los mismos,
los que menos tienen: débiles, desfavorecidos, necesitados, humildes y
pobres. Que poderosos, ostentosos y millonarios, 'PAGUEN' la crisis.
Todo sea por salir cuanto antes lo mejor posible de la recesión.
* Josep Esteve Rico Sogorb es ex redactor diarios El Faro, El Periodico y Area Algeciras, revista La Guia.