La mayor diferencia entre el hombre y el resto de animales la
marca, sin duda, la inteligencia, que ha permitido al hombre sobrevivir y
evolucionar ya que supone la capacidad de: Aprender, Comprender y Resolver
problemas.
¿Inteligente
o Listo?
{mosimage}Hay personas con un Coeficiente
Intelectual muy alto -Inteligentes- que fracasan en sus objetivos y hay
personas, con un Coeficiente Intelectual normal -Listos-, que obtienen grandes
éxitos laborales y personales, ya que tienen una gran habilidad para percibir
detalles que a otros les pasan desapercibidos.
La respuesta a esta aparente
contradicción, es que las herramientas que utilizan los listos contienen otros
recursos contenidos en lo que se llama Inteligencia Emocional
Inteligencia
Emocional
Está relacionada con un conjunto de habilidades como: capacidad de
automotivarse, de superar decepciones o tener empatía. Quienes poseen este tipo
de competencias tienen más posibilidades de sentirse satisfechas, son más
eficaces en su trabajo y alcanzan más fácilmente el éxito. Incluso poseen un
tono vital que parece inmunizarles contra enfermedades. Las claves de la
inteligencia emocional se agrupan en cinco habilidades principales: Capacidad
de conocer las propias emociones: sabiendo en cada momento qué es lo que
sentimos exactamente y poder dar un nombre a esa emoción.
{mosimage}Capacidad de
controlar las emociones: tras ser conscientes de la emoción negativa y
ponerle un nombre, podemos desprendernos de ellas mediante el razonamiento,
porque si no reconocemos la emoción que vivimos, difícilmente podremos hacer
algo al respecto. Capacidad de automotivarse: La impaciencia es uno de
los peores enemigos del éxito, ya que es la incapacidad de esperar a la
gratificación por lo que estamos haciendo, pero si sabemos motivarnos,
encontraremos placer en lo que realizamos y no perderemos la calma, esto
aumentará nuestra eficacia y nos hará mucho más felices. Capacidad de
reconocer las emociones ajenas: esta habilidad nos hace comprender las
razones por las cuales los demás actúan de una manera u otra, ya que los demás
también responden a los dictados de sus emociones, es lo que se llama
“Empatía”, cualidad que hace reconocer las necesidades de los demás, sus limitaciones
y sus sentimientos. Capacidad de controlar las relaciones: en cualquier
relación que establezcamos van a estar presentes nuestras emociones y las del
otro, al sintonizar con las emociones ajenas, se podrá canalizar y adecuar las
propias para que armonicen con ellas.
Lo importante es tomar conciencia que
tenemos la posibilidad de mejorar en estas áreas adquiriendo hábitos y formas de reaccionar ya que el
grado de Inteligencia Emocional de cada uno de nosotros no es fijo, sino que se
puede mejorar aprendiendo técnicas que desarrollen las habilidades. Ya que las
emociones son mecanismos automáticos que preparan al organismo para posibilitar
la supervivencia tanto individual como de la especie.