
Señor director:
Aprovecho la opotunidad que me brinda su medio para denunciar que, después de algo más de un mes de estar convaleciente, el hospital en el que me encontraba llamó a la compañía de seguros -Asisa- para solicitar una ambulancia que trasladara al paciente a una residencia ya que no se podía valer por si misma. Eran las 15.00 h. Pasadas dos horas, el hospital llamó de nuevo a la compañía de seguros para ver qué ocurría. Cuando ya eran las 19.00 h. -cuatro horas después de la petición- llamé a la compañía y me indicaron que una ambulancia haría una urgencia a ese hospital y que recogería a la paciente.
Casi a las 20.30 h. -cinco horas y media después de solicitarla- llegó la ambulancia. Cuando ya nos dirigíamos a la residencia entró una llamada de la centralita que le indicaba que recogiera a otro paciente en un hospital de Madrid y que debía llevarlo a Leganés. El conductor, contrariado -ya había terminado su jornada laboral- cambió el rumbo y se dirigió al Hospital a recoger al segundo paciente que también subió a la ambulancia. Para no alargar las cosas llegamos pasadas las 21.00 a la residencia.
El conductor trabajaba en una empresa que tiene unas 300 ambulancias, pero que por la crisis, sólo tiene a 20 en funcionamiento. Su jornada laboral es extenuante pues comienza a las 06.00 horas y termina fuera del horario, en torno a las 22.00h. Además nos dijo: «si protesto me echan...».
Carlos Gutiérrez