Los cambios de la menopausia

Los cambios de la menopausia
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Cada año, miles de mujeres sufren cambios en su organismo  tras el cese definitivo del periodo menstrual. Muchas padecen algunos de los síntomas habituales y un porcentaje menor acude a la consulta de especialistas ginecológicos para sobrellevar el proceso de cambio.

La menopausia es el paso de los años fértiles de la mujer al paso de la senectud. En esta etapa, los ovarios de la mujer dejan de cumplir su actividad fértil dejando de producir óvulos al reducirse la producción de estrógenos y progesterona. Sin embargo, este periodo puede aparecer varios años antes del último periodo de la mujer.

El periodo fértil de la mujer suele prolongarse hasta los 45 o 50 años, dependiendo de múltiples variables aunque a partir de los 35 años las probabilidades de concebir van disminuyendo paulatinamente. Sin embargo, 51 años es la edad media del último periodo femenino.

Este cambio en el organismo de todas las mujeres conlleva muchos cambios no sólo físicos sino también psicológicos. Es por ello por lo que se producen habituales sofocos en los que el enrojecimiento de la piel es muy común y sudoraciones repentinas acompañadas de escalofríos. También sufren alteraciones en los cambios de humor y también en los estados de ánimo.

Algunos de los cambios que experimentan las mujeres que se acercan a esta etapa de su vida son la cercanía de sus periodos y el aumento de flujo. También la duración de los mismos se puede alargar una semana.

Algunas mujeres han declarado tener dificultades a la hora de mantener relaciones sexuales, pues el cambio en los niveles de estrógeno facilita la sequedad de la vagina. Además pueden sufrir algunas incontinencias urinarias  al correr, toser o incluso al reírse además de sufrir una mayor predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares.

Para evitar el deterioro de los huesos como consecuencia del déficit de estrógenos es recomendable controlar los niveles de calcio y otros minerales necesarios para una buena regeneración como la vitamina D.

Pequeños paseos y otras actividades deportivas ayudan a la asimilación de calcio y además mantienen un organismo más saludable.

Una dieta equilibrada es también una de las claves para controlar al aumento de colesterol. Los especialistas recomiendan una dieta rica en fibras con abundante fruta y verdura.

La doctora Montserrat Manubens Garau  afirma que realizando un proceso eliminatorio de agentes tóxicos como el tabaco y siguiendo una dieta mediterránea rica en calcio se evitará mucha de la sintomatología habitual.

Finalmente, los doctores remiendan que en caso de experimentar síntomas molestos, se acuda a la consulta médica correspondiente además de someterse a las revisiones anuales habituales ginecológicas para detectar cualquier anomalía.

Fotografía: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad


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