Parto Natural contra Parto Medicalizado

Parto Natural  contra Parto Medicalizado
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'La expresión 'parto natural' en muchos ámbitos se interpreta como una nostálgica vuelta al pasado: parir sin epidural, sin oxitocina, parir sin esto y sin lo otro. Pero un parto natural va mucho más allá de todo esto. No es simplemente un parto 'sin', sino aquel que se produce gracias a la maravilla de la fisiología, y en el que los procedimientos obstétricos se aplican únicamente en caso de necesidad.

Es lo opuesto al parto medicalizado, atendido por la obstetricia convencional, en el cual la tecnología sustituye la fisiología de la mujer, desvirtuando la experiencia del nacimiento, y generando riesgos innecesarios para la madre y el bebé. En el primer caso la técnica está al servicio de la naturaleza, en el segundo, la naturaleza es doblegada por la técnica' «Fragmento extraído del libro 'La revolución del nacimiento' de Isabel Fernández del Castillo».

El parto es un acontecimiento involuntario. Y cuando uno intenta controlar estos procesos, no se producen. Y es lo que sucede con el parto hospitalario convencional. Cuando el parto se inhibe, se prepara el terreno para todo tipo de procedimientos que sustituyen la función de la naturaleza y es precisa la estimulación con oxitocina, anestesia, la episiotomía, fórceps o cesáreas innecesarias. Se sustituye un proceso natural por un conjunto de técnicas encaminadas a resolver los problemas a menudo creados por ella misma. Y también someter a la mujer a un ritmo acelerado y no al que establece su fisiología. «Quería tener un parto en el que pudiera expresar mis sensaciones y emociones de una manera consciente y libre y así fue», declara Rosario Vidal.

La atención al parto normal en nuestro país cambió de forma radical en la década de los años sesenta, cuando el sistema público desarrolla una importante infraestructura hospitalaria. Se pasa del parto domiciliario al hospitalario. En el ámbito hospitalario se dispone de tecnología que aunque haya contribuido a mejorar los resultados perinatales, ha mantenido la tendencia de atender de la misma manera todos los partos, tanto los de alto riesgo como los de bajo, utilizando el mismo nivel de tecnología, conllevando esto a un mayor intervencionismo y medicalización.

Desde hace unos años profesionales y mujeres se están cuestionando si este exceso de intervención puede resultar perjudicial.

La realidad es que prácticas concebidas para la atención en casos de riesgo (un 10% según la OMS) aplicadas de forma indiscriminada en mujeres que no las necesitan convierten un parto normal en uno de riesgo.

Las condiciones idóneas para un parto natural son la intimidad, seguridad y apoyo emocional, la libertad de expresión, la libertad de movimientos y postura durante todo el parto, la asistencia profesional respetuosa, el uso de procedimientos naturales para abordar el dolor y el contacto piel con piel con el bebé, iniciación precoz de lactancia y clampado tardío del cordón.

Según Rocío Martín que ha sido madre por segunda vez de esta manera «es una experiencia irrepetible en la que te sientes protagonista y responsable de tu parto en todo momento».

Según la autora Isabel Fernández, el parto natural no es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones o los casos de riesgo. La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese motivo, la OMS recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible.

¿Dónde se hace?

En la actualidad tener un parto natural en el medio hospitalario privado es posible. Ya en algunas clínicas como en la Clínica Belén (Madrid) donde el equipo de la Dra. Ana Mª Suarez y su equipo de matronas coordinado por Myriam Viudes, nos ofrecen la posibilidad de vivir el trabajo de parto y el parto con intimidad, seguridad y apoyo, en el ambiente adecuado intimo y cálido, sin la ayuda de medicación, con métodos de alivio de dolor naturales, sin monitorización contínua, sin episiotomía, con el apoyo profesional necesario, pero con libertad de decisión, permitiendo que sea la mujer quien conduzca el proceso del trabajo de parto y el alumbramiento, de la forma que le resulte mejor. Pero con la tranquilidad de tener al alcance de la mano la tecnología necesaria en caso de que el parto no evolucione adecuadamente. Cada vez son más las mujeres que acuden a estos centros para vivir de forma natural el nacimiento de su bebé y ser las protagonistas en todo momento del mismo.


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