Niños desaparecidos: Su peor condena es el olvido

Niños desaparecidos: Su peor condena es el olvido
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Madeleine Mccann, Yeremi Vargas, Amy Fitzpatrick... Sus nombres son sobrecogedores porque llevan grabados en ellos el drama de un menor desaparecido, de una familia rota, de una sociedad impactada. Cada cierto tiempo reaparecen en los medios o se ve, cayendo como un jarro de agua fría, su fotografía colgada en alguna tienda. Porque su mayor esperanza para ser encontrados es no caer en el olvido.

Acaban de cumplirse tres años desde la desaparición de Madeleine Mccann en Praia da Luz. Tres años y ni rastro de la niña. El caso, cerrado. Es la desaparición más mediática que hasta ahora ha tenido lugar, pero los esfuerzos por parte de la familia no han llevado a ninguna parte. Se han barajado diversas hipótesis, como la posibilidad de que fuese raptada por un pederasta o que un ladrón hubiese entrado en el apartamento. Pero una de las que más portadas ocupó fue la hipótesis que contemplaba la muerte de 'Maddie', ya que la policía lusa encontró sangre en la habitación y en el maletero del coche y los perros, olor a cadáver. Esto supuso que se declarase sospechosos a los padres, aunque ellos siempre han mantenido su inocencia. De hecho, la última frase dedicada a ella con motivo de este triste aniversario ha sido: «Madeleine. Aún perdida, aún extrañada, aún te buscamos».

A lo largo de toda la geografía nacional se han sucedido los casos de desapariciones: Cristina Bergua, desaparecida con 16 años en Barcelona, Amy Fitzpatrick, joven irlandesa, en Mijas, en 2007; María Teresa Fernández, desaparecida en Granada en el año 2.000; Josue Monge, con 13 años en Dos Hermanas... Por desgracia son muchos nombres. Pero sin duda el más conocido es el de Yeremi Vargas, desaparecido en 2007, con siete años, en Gran Canaria.

100505_desaparecidosOcurrió como en los demás casos, de la forma más inesperada. El niño jugaba con sus dos primos en un terreno situado al lado de su casa. Su abuela les llama para que suban a comer y suben, pero sólo sus dos primos. No se oyeron gritos, ni quedó ninguna pista. Nada de pisadas en la arena del solar, ni ninguna zapatilla perdida. Recientemente ha habido algunos avances en este caso, iniciándose unas excavaciones en el chalet de un profesor de kárate, Fernando Torres Baena, vinculado al joven Yeremi, y donde además, el profesor llevaba a cabo abusos sexuales de algunos de sus alumnos.

Los familiares no se cansan de buscar aunque a veces la desesperación rebase los límites de lo imaginable. Al año son 8.000 familias las que pasan por este trámite, aunque en casi la totalidad de los casos resultan ser fugas temporales. Tanto es así que en España sólo el 2,5% del total de los casos denunciados están abiertos, aunque eso suponga alrededor de 200 expedientes por desaparición de menores aún sin resolver. Mientras, por la red circulan cientos de páginas, con sus fotos, su descripción, la última vez que se les vio... Las nuevas tecnologías ofrecen así un lugar eterno donde encontrar en el espacio virtual aquello que tan difícil parece resultar en la realidad.


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