El camino de Delibes - NOTICIAS DE MAJADAHONDA

El camino de Delibes

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Fue uno de los grandes de la literatura española del siglo XX. Desde que murió el pasado 12 de marzo a los 89 años, cientos de páginas se han escrito sobre él. Miguel Delibes, humilde, amante de la caza y de la ecología, hombre brillante y prolífico, declaraba en sus últimos años, que se le había «saltado la cuerda como a los coches de los niños pequeños».

Buscando su camino

Estudió Comercio y Derecho, pero pronto se dio cuenta de que no le gustaba. Por eso, a la primera oportunidad que tuvo, en 1941, entró en 'El Norte de Castilla' pero no como redactor, sino como caricaturista. Nadie hubiese adivinado entonces que llegaría a ser subdirector de la publicación. A su cargo estuvieron otros grandes del periodismo como Francisco Umbral o Manu Leguineche. Éste último escribió en su último libro 'El club de los faltos de cariño' que Delibes dirigía la redacción «con la elegancia de Von Karajan al frente de una orquesta».

Era un friolero. Según Celso Almuiña, catedrático de Historia Contemporánea de la UVA, en invierno, pero también en primavera y otoño, casi siempre llegaba a la redacción quejándose del frío helador de la calle. Pero incluso después de dejar la dirección del periódico, a raíz de la ley Fraga, se metía en la salita de teletipos y se ponía a escribir en unas amarillentas cuartillas de redacción, en las cuales, aparte de los correspondientes artículos o comentarios, se enfrascaba en la escritura –con su letra desgarbada y difícil- de la novela de turno. Así convivían, en aquel incómodo rincón y minúscula mesita, el periodista y el novelista. Aunque tal vez en aquel momento el novelista ya le había ganado la partida al periodista.

El príncipe de las letras

Casado con Ángeles Castro, fue ella quien despertó en él las ganas de escribir. Según el autor ella era «la mejor mitad de mí mismo». Con su primera novela, 'La sombra del ciprés es alargada' consiguió en 1947 el premio Nadal y ahí comenzó su fructífera carrera literaria. Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Premio Cervantes, Premio Nacional de las Letras Españolas, Premio Nacional de Narrativa... son, entre otros, algunos de sus galardones.

El 1974 consiguió el asiento «e» en la Real Academia de la Lengua, pero era un momento difícil para él. Su mujer había muerto unos meses antes. La pérdida sumió al escritor en una depresión que se alargó durante varios años. En la recepción que le hicieron en la Real Academia, Julián Marías, refiriéndose a Ángeles, dijo esa gran verdad de que «con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre del vivir». «Me dejó con un nudo en la garganta pensando: 'Exactamente eso era ella'», expresó más tarde Delibes.

Últimos años

Tras la publicación de 'El hereje' en 1998 frenó su producción literaria en su máximo esplendor. Se considera que ésta fue su última gran obra. Entonces vino el cáncer, ese temido compañero. Y aunque fue operado, Delibes nunca volvió a ser el de antes. El 12 de marzo moría en Valladolid, su ciudad natal.


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